LA JOYA DEL SALTO DE FE
He tenido otro sueño, de esos que parecen reales, he decidido llamar "Sofía", a mi personaje, entonces, había una vez, un mundo dominado por un tirano rey, al que nadie había visto, pero que con su magia, fue capaz de imponer la quietud, la pasividad obligatoria y la incapacidad de negarse a sus peticiones y seguir siempre sus órdenes, de esta forma, maldiciendo todo el reino, pero, de igual manera, sus habitantes eran aferrados a sus miedos de revelarse contra el, seguían al pie de la letra toda orden o debían abstenerse a las consecuencias, incluso, el rey era el que decidía las profesiones de los pobladores con solo enviarles una carta indicando su nuevo oficio. Los habitantes estaban tan acostumbrados al control y la sumisión, que aunque no estén de acuerdo con las órdenes, ya nadie protestaba.
En este reino, habitaba una joven enérgica, llamada Sofía, quien estaba en un salón de clases, cuyo tema eran las leyendas, la maestra empezaba a hablar sobre la leyenda del salto de fe, una majestuosa joya que aparecía con un acto de profunda valentía, con una magia poderosa capaz de cambiar la vida de su poseedor, pero que nadie sabía dónde se encontraba este precioso artefacto. Las clases acabaron y Sofía se dirigía a casa. Al llegar a su hogar, su madre le dijo que había llegado una carta del rey, que indicaba que a partir de mañana su futuro estaba escrito, su profesión sería la minería y que debía estar obligatoriamente a las 06:00 a.m. en punto en las minas de carbón. Sofía estaba atónita, pegó un grito al cielo, Sofía no sabía aún qué quería hacer con su vida, pero definitivamente, sabía que no quería dedicarse a eso.
Sofía se negó, repudió esa idea, pero su madre la retó diciendo que el rey decidía las profesiones de los habitantes del reino porque no todos eran capaces de decidir qué hacer con sus vidas, por lo tanto, los habitantes ya no tienen que preocuparse por pensar en qué harán en el futuro, porque el rey era el que escribía su destino y ellos solo debían cumplirlo, de este modo, todos, sin excepción, tendrían una ocupación y destino escrito, sin tener que tomarse molestias de intentar algo, fracasar y luego rendirse.
Esto podría tener algo de sentido, sin embargo, este era un reino sin pasiones, lleno de gente triste, con pianistas muy malos, doctores incompetentes, con docentes estéricos, chefs desabridos, un reino donde todos desearían estar haciendo cualquier cosa menos, cumpliendo la condena de un destino escrito por alguien.
Eran las 05:00 de la madrugada, Sofía no pudo dormir en toda la noche, no quería ese futuro, lleno de carbón, oscuridad y los traumas que dejaba la minería. Sofía se levantó de la cama y salió de la casa con la intención de huir de tal destino, caminó por el pueblo, llegó al bosque, de repente se dio cuenta de que pronto sería hora de estar en las minas, y que si no estaba ahí, tendría que enfrentarse a las consecuencias por desobedecer al tirano rey, aun así, Sofía estaba decidida a no seguir sus órdenes.
Sofia continuó caminando, las 06:00 de la mañana se acercaban, y, por alguna razón, el día parecía oscurecerse más y más, hasta que se dio cuenta de que estaba caminando en la oscuridad absoluta, no había nada más frente a ella, ni debajo, ni encima, solo oscuridad, cerró sus ojos, se los frotó diez veces, queriendo despertar de esa mala pesadilla silenciosa, pero fue en vano, Sofía se dio cuenta de que este podría ser el castigo del rey por huir de su destino. Una niebla fría y blanca la rodeó y un camino se iluminó, en el cual, a lo lejos, se divisaban las minas de carbón, Sofía pensó en regresar lo más rápido posible y así evitar el castigo, entonces escuchó una voz que le decía:
-"Puedes elegir entre un futuro escrito y perfectamente modificado para ti, en el que hoy trabajarás como minera, dentro de 2 años tendrás la suerte de que te designe un esposo, con el cual tendrás 4 hijos, te dedicarás a tu casa, a tu esposo y a tus hijos, vivirán en el mismo pueblo toda su vida y a tus 89 años morirás, tendrás una larga vida si eliges obedecerme."
Sofía se quedó callada un momento, respiró y dijo:
-"Eso no es vivir, ¡es solo no morirse!"
De repente, una luz brillante salía de su corazón, la iluminaba, entonces Sofía agregó:
-"Soy muy capaz de elegir lo que quiero ser, aunque me cueste trabajo, aunque fracase cien veces en intentarlo, lo lograré." Dicho esto, del cuerpo de Sofía salieron ráfagas de luz, que iluminaron todas las tinieblas, iluminaron todo el reino, Sofía hizo lo que nadie antes había hecho, había encontrado el salto de fe dentro de ella, ese que aparecía con un acto de valentía enorme, lo logró al enfrentar al mayor de los miedos de todo un reino, logró vencer al rey invisible del único modo en el que se vencen los miedos, enfrentándolos.
Sofía miró a su alrededor y ya no estaba en el bosque, ¡estaba en el castillo!, en sus manos sostenía un brillante cetro con la joya del salto de fe y una corona sobre su cabeza, había encontrado su verdadero futuro, uno que ella escribiría, como la nueva reina de un mundo de paz, donde todos puedan ser felices haciendo lo que aman.
-Josselyn Alcívar
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